La cosecha es el momento más esperado, pero también es donde todo llega a buen puerto.
Aquí es donde el trabajo de meses se convierte en un número. Y cualquier fallo en este punto repercute directamente en tu bolsillo.
El primer punto es cosechar en el momento adecuado. Ni demasiado pronto ni demasiado tarde. El contenido de humedad de los granos influye directamente en la calidad, precio y costo poscosecha.
Luego viene la eficiencia de la operación.
Velocidad de cosechadora, ajuste correcto, equipo alineado. Todo esto define cuánto le quitas realmente al campo.
Las pérdidas de cosechas son más comunes de lo que parecen. Y lo peor es que muchas veces pasan desapercibidos.
Granos en el suelo, mazorcas mal aprovechadas, daños mecánicos. Al final, esto representa un porcentaje importante de la producción.
Otro punto importante es la calidad del grano. Los daños a la cosecha afectan el almacenamiento y la comercialización. Un grano bien cosechado vale más.
Y no te olvides de la logística. Cosechar bien también significa poder escurrir bien.
La cosecha no es sólo el final del ciclo. Es la validación de todo el manejo realizado a lo largo del cultivo.
En el maíz safrinha, donde cada detalle cuenta, tan importante es cosechar bien como plantar bien.
Al final, el resultado no depende sólo de lo que se hizo durante el ciclo.
Depende de cómo lo termines.